1. Porque “descansar” no siempre significa que tus pies descansen
Cuando alguien te dice “pon los pies en alto” o “eso es normal después de todo el día”, parece que el tema queda cerrado. Pero tú sabes cuándo tus pies no descansan de verdad. Los notas cargados, fríos, tensos o incómodos incluso después de sentarte. Y cuando eso pasa noche tras noche, empieza a afectar a cómo duermes, cómo te mueves y hasta a las ganas de salir al día siguiente.